Mostrando entradas con la etiqueta ciudad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciudad. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de mayo de 2008

Deriva

La propuesta de deriva, según Debord, tiene que ver con "una reflexión a las formas de ver y experimentar la vida urbana dentro de la propuesta más amplia de la psicogeografía". [1]
Caminamos por Santiago sin un objetivo específico, más que el descubrir las cosas que nos ofrece la ciudad.
Las situaciones en imágenes, los hechos que nos ocurrieron un día, las conversaciones, risas, y el cansancio, del extenso recorrido, que sin darnos cuenta realizamos, atravesando una parte de la ciudad.

El día de deriva, en conjunto con Daniella Reusse y Alexis Rivera, comienza a las 9:00 am
en Estación Metro Quinta Normal, finalizando a las 18:00 pm. en Estación Metro Cementerios.

Haz click aquí y se cargará el interactivo, que muestra nuestra deriva. (espera unos segundos mientras carga)
____________________
[1] fuente: wikipedia

Ciudad Testigo


La ciudad es testigo y a la vez soporte de las situaciones que en ella ocurren.
La ciudad visual reflejada en las huellas de estos hechos... las formas que quedan de manera permanente o que a veces se modifican con el tiempo.

versión completa
CIUDAD TESTIGO
Cargado por nelabuffy

Créditos también para Victoria Droguett y Daniela Riquelme, junto a quienes realicé el recorrido y el desarrollamos esta Ciudad Testigo.

Descarga Ciudad Testigo en este link

martes, 8 de abril de 2008

Camino a la ciudad

Desde pequeño, observé mi ciudad desde una ventana de micro, viendo pasar un sin número de situaciones y lugares distintos. Sin duda el hecho de vivir en Puente Alto, significaba incansables travesías, para ir a ver a los abuelos o a los parientes, figurativa y literalmente, lejanos, que vivían al otro extremo de la gran capital o cuando íbamos al “centro” y los adultos decían esa típica frase “vamos a Santiago”, por lo general a hacer trámites (o diligencias) o solo por ir a pasear.

El hecho de vivir lejos de la capital, en un sector conocido como parte de la periferia santiaguina, la cual podría caracterizarse como una “periferia de la periferia” (tomando en cuenta a Tejeda, cuando alude a la debilidad de los orígenes y habla de la subsidiaridad que tiene Santiago, por la “tendencia a ser periferia de si misma”), da experiencias interesantes, y curiosas con respecto a la percepción de ciudad.

Vivíamos en una de las villas más nuevas del sector, rodeada de potreros, que alguna vez fueron terrenos agrícolas, y de un gran tranque al que todos los vecinos nos acercábamos a mirar con curiosidad, tenía una gran avenida pavimentada a la mitad, por la cual transitaban las micros de algunos de los recorridos que “viajaban a Santiago”, entre otros recónditos sitios. Recuerdo la variedad de colores, los variados recursos gráficos de cada línea, las Centro – La Florida, las Ovalle Negrete, las Cajón del Maipo, las Intercomunales, caracterizadas en sus interiores con los peculiares colgantes, o las grandes bocinas o la clásica perilla de la caja de cambios con algún insecto en su interior.

La ciudad que conocía hasta ese momento era casi una ciudad-campo, con todo alejado y la necesidad de madrugar muchas veces.

La neblina que se disipaba poco a poco a medida que nos alejábamos, permitía ver el panorama y las diferencias en el “camino a Santiago”, que se tornaba cada vez más urbanizado, plagado de edificios, algunas industrias y tiendas como el desaparecido CentroOfertas, Rochet, entre otros y además de grandes carteles, que animaban el largo trayecto, que se volvía algo incómodo al percibir el smog capitalino sumado a la contaminación acústica, y del mar interminable de gente caminando por la Alameda y otros paseos peatonales, claramente un mundo diametralmente distinto.Sin duda el crecimiento de Puente Alto, la comuna más poblada del país (según cifras del INE, 501.042 habitantes, una cifra preliminar censo de Pobl. y Vivienda 2002) y de la misma gran capital, hacían necesario cambios en la infraestructura, vial como del transporte (hoy reflejado en nuestro tristemente célebre sistema, Transantiago, reemplazante de las añoradas amarillas, y para mi particularmente, las más añoradas micros multicolores de años anteriores), por lo cual comenzaron a proliferar variados no-lugares, como llamaría Marc Augé[1] en primera instancia a las múltiples paradas de locomoción colectiva, pero que reinterpretándolos y contextualizándolos en la situación que vivimos cierta cantidad de la población, se han convertido en lugares por momentos, debido a largos tiempos de espera, que permiten la unión, o más bien el mismo sentimiento de contrariedad, entre los individuos ahí presentes. Estos espacios se vuelven “relacionales”, al contrario de los no-lugares de los que habla Augé, la gente comienza a vincularse de una manera u otra.Las caras han ido cambiando también, ya sea por el medio de transporte y otros temas de la vida diaria que afectan a nuestro país, el stress ya se hace presente en muchas partes de la gran capital y la periferia, las cuales se desarrollan desmesuradamente hasta vincularse como conurbación (se define como el proceso y el resultado del crecimiento de varias ciudades), sin embargo, no todo es tan gris, aún existen cosas simples que alegran la vida de nuestra ciudad, los barrios bohemios, nuestros hermosos parques, en fin, una mezcla que a veces resulta extraña, una diversidad un tanto paradójica, pero es la variedad que da vida a la ciudad.




[1] Los no lugares espacios del anonimato: una antropología de la sobremodernidad. Marc Augé. 4ª edición, octubre 1998, Barcelona. Ed. Gedisa.